“Poemas del entremuro”: la belleza que aún se deja mirar en la Feria del Libro de Maracaibo

Entre el deseo y la palabra: Alexis Urbina Pimentel ilumina los silencios en FILMAR 2025

Con la cadencia del verbo contenido y la mirada puesta en lo invisible, el poeta, abogado y docente trujillano Alexis Urbina Pimentel ofreció una de las intervenciones más memorables de la 7ma edición de la Feria Independiente del Libro de Maracaibo (FILMAR 2025), celebrada entre el 6 y el 14 de junio en el histórico Teatro Baralt. En esta oportunidad, Urbina presentó su más reciente poemario, Poemas del entremuro, publicado por Sultana del Lago Editores, y acompañado por la cálida introducción del poeta Luis Perozo Cervantes, quien destacó la profunda sensibilidad de la obra, así como el viaje lírico que propone hacia la intimidad, el deseo y la persistencia de la memoria.

No es la primera vez que Alexis Urbina Pimentel se abre paso en el catálogo de Sultana del Lago. Su libro anterior, Relatos desorbitados (2024), ya había sorprendido a los lectores con un estilo narrativo que convertía lo cotidiano en una exploración de lo fantástico y lo inquietante. Sin embargo, con Poemas del entremuro, el autor da un giro hacia lo introspectivo, hacia lo sensorial y lo erótico desde la palabra contenida, sin estridencias, pero con un filo emocional afilado por la experiencia y la reflexión. “Este libro intenta convencer al cuerpo de que es hermoso”, expresó Perozo Cervantes durante la presentación, en una de las frases que mejor condensan el espíritu de la obra.

El poemario se articula como una arquitectura emocional: catorce textos fragmentarios componen un largo poema central titulado Poemas del entremuro, acompañado de lo que el autor denomina “poemas ayudados”, piezas complementarias que giran en torno a los mismos temas: el amor persistente, el deseo no extinto, la ausencia que se vuelve presencia. Urbina Pimentel no rehúye al paso del tiempo, sino que lo asume como materia poética. Así lo demuestra en “Años seniles”, un poema en el que el cuerpo envejecido es evocado con ternura, deseo y resignación: “ya no eres la niña, eres la ingrávida mujer que se desvanece con el tiempo…”.

La lectura de sus versos durante la FILMAR se convirtió en un momento de comunión emocional con el público. Hubo risas, suspiros y un silencio reverente que se prolongó en cada pausa. La conversación derivó también en una reflexión sobre la belleza no reconocida por quien la porta y la posibilidad del amor en la vejez. Urbina, con humor y honestidad, compartió su visión del deseo como una llama persistente, más allá de los cambios físicos. “En estas canas hay juventud, hay ganas, hay vida”, afirmó ante un público que oscilaba entre la risa y la conmoción.

Uno de los momentos más aplaudidos fue la lectura de “Amor en tres tiempos”, poema en el que se entrelaza la memoria erótica con la espiritualidad de lo cotidiano, donde el cuerpo de la amada es “una alfombra jaspeada” en el recuerdo del hablante. No es una oda nostálgica, sino una celebración de la belleza que sobrevive en la memoria del amante. Al respecto, el autor comentó: “Se trata de intentar hacer que esa persona que estamos viendo entienda que sigue siendo deseada”. Esta declaración, más allá del poema, podría leerse como una síntesis del libro entero.

Durante la conversación, el poeta hizo referencia a la figura de Egnodio Quintero, el “poeta de Las Mesitas”, a quien dedicó uno de los poemas del libro, y cuya historia —una bailarina desnuda a caballo entre los frailejones del páramo— sirvió de excusa para hablar sobre la poesía que habita en lo imposible y lo perdido. Ese entrecruce entre relato, memoria, fantasía y deseo se convirtió en un hilo conductor de la presentación.

Consciente de su lugar en la tradición y de su vocación plural, Urbina no vaciló en reconocer el carácter inconcluso de la poesía: “El autor no termina el poema. El poema lo termina el lector”. Con esta afirmación, que resonó entre los asistentes como una invitación a la complicidad, el autor colocó su obra en el espacio de lo compartido, de lo abierto. Un poema, explicó, es de quien lo necesita, como dijo Escármeta en El cartero de Neruda.

Poemas del entremuro no es un libro para leerse con prisa. Es un libro que, como señaló la nota de contraportada, “se habita como se habita la herida que cicatriza lento”. En sus páginas no hay grandilocuencia ni artificio, sino una voz que atraviesa los resquicios del alma con una verdad serena. Y es allí donde reside su poder.

En un momento especialmente emotivo, el autor compartió con el público su deseo de seguir escribiendo, no solo poesía, sino también crónica y narrativa, géneros en los que ya ha incursionado con éxito. “Si es un libro al año, que sean 120”, dijo entre risas, dejando claro que aún tiene muchas historias que contar y muchas emociones que traducir en palabras.

Este primer encuentro con la obra de Alexis Urbina Pimentel fue, sin duda, uno de los puntos altos de la FILMAR 2025. A través de su palabra, el entremuro —ese espacio liminal entre lo visible y lo oculto, lo vivido y lo recordado— se convirtió en escenario de una verdad poética que no pide permiso para habitar al lector.

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