La séptima edición de la Feria Independiente del Libro de Maracaibo (FILMAR 2025), celebrada del 6 al 14 de junio en el emblemático Teatro Baralt, abrió un espacio privilegiado para la literatura de ciudad, esa que nace del asfalto, del tránsito de lo cotidiano y de la memoria herida de un país en resistencia. Entre las voces que hicieron vibrar el escenario se alzó la del cronista, guionista y narrador Luis Rafael Medina, quien presentó su más reciente obra El flaco invisible, publicada por Sultana del Lago Editores, como parte de la convocatoria de manuscritos impulsada por la editorial.
El flaco invisible es un libro que se inscribe en las entrañas de la ciudad, de una Caracas que, entre ruinas, leyendas y desapariciones, se resiste a morir. “Es una travesía por los intersticios de una Venezuela que resiste a desaparecer del imaginario de quienes la habitan y la sufren”, se lee en la contraportada del libro, cuya lectura abrió un momento profundamente íntimo y cargado de resonancias afectivas durante la jornada de la FILMAR. Con una prosa que entrelaza la crónica urbana, el relato breve y la reflexión existencial, Medina nos ofrece un mosaico de voces silenciadas por el ruido mediático, personajes que son más ausencia que cuerpo, pero cuya huella sigue latiendo en las esquinas de un país espectral.
En el escenario del Teatro Baralt, Medina evocó con emoción su trayectoria literaria. Recordó su triunfo en 1995 en el Concurso de Crónica Urbana del Diario de Caracas con el relato “El Ávila se partió en dos”, así como su libro Marielas una noche, ganador del concurso de autores inéditos de Monte Ávila Editores en el año 2000. Sin embargo, confesó haber atravesado años de silencio creativo, una especie de ostracismo emocional, que hace aún más valioso este nuevo libro: “Este es más o menos un retorno que espero disfruten. Son años en que de haberlo escrito casi todo, volví a escribir”.
Durante su intervención, el autor comentó varios de los relatos que componen el volumen: Hotel Bruno, Procesión, Tiempos de la machaca, Ella huyó primero, Tuve una parafilia, Camioneticas, Parecido a la desgracia, Castigadora y, por supuesto, El flaco invisible. Este último, de aliento más largo, roza la novela corta y nos sumerge en la vida de un joven caraqueño que sobrevive entre calles, rituales santeros y delitos menores, en medio de la Caracas convulsa de las marchas. En palabras del autor: “Este cuento costó bastante hacerlo y tiene bastante tiempo escrito. Es un esfuerzo que yo estoy muy contento de ver publicado gracias a Sultana del Lago”.
Uno de los momentos más ovacionados de la presentación fue la lectura en voz alta del inicio de Hotel Bruno, un relato que mezcla el humor ácido, el erotismo urbano y el suspenso policial. “Hay una peste a engaño en estas habitaciones y no hay desinfectante tapa amarilla que haya podido disiparla”, leyó Medina, provocando risas, aplausos y murmullos cómplices entre el público. Con frases como “el hotel Bruno se ha mantenido sobre las bases del adulterio” y “feromonas volando libres en cada centímetro cúbico”, el texto se convirtió en una celebración del exceso y la ironía, sin perder nunca su trasfondo crítico.
Otro relato mencionado fue Tengo una parafilia, protagonizado por un personaje que se excita sexualmente con la música. “No es que le gusta: es que tiene una erección monumental con buena música”, explicó el autor entre carcajadas, mostrando su maestría para transitar del drama a la comedia con naturalidad.
Especial atención mereció también Tiempos de la machaca, relato inspirado en una leyenda urbana caraqueña de los años setenta, según la cual un insecto llamado “la machaca” picaba a sus víctimas, quienes debían tener relaciones sexuales en menos de doce horas o morirían. Medina transformó ese mito juvenil en una historia de soledad, deseo y desesperanza, reafirmando su talento para convertir lo popular en materia literaria.
El Teatro Baralt, sede de esta feria del libro, no fue simplemente un lugar de encuentro: fue protagonista. Su arquitectura neoclásica, su historia centenaria y su aura de templo cultural lo convirtieron en el escenario perfecto para esta edición de la FILMAR. Desde sus butacas rojizas hasta el eco reverberante de las voces sobre su escenario, cada rincón del Baralt ofreció dignidad y solemnidad a los libros, como si cada presentación fuera una ceremonia. Este recinto, corazón palpitante del centro de Maracaibo, volvió a reafirmarse como un faro de la vida literaria zuliana.
La FILMAR 2025 no solo fue un punto de encuentro entre autores y lectores, sino una expresión genuina de resistencia cultural. En un tiempo marcado por la virtualidad, la dispersión y la hegemonía de la inteligencia artificial, este evento se consolidó como una apuesta humana y poética. Así lo expresó Medina al agradecer la invitación: “Una iniciativa como la que lleva adelante Sultana del Lago es algo que refresca y da esperanza. Es de verdad un acto de resistencia cultural”.
El Movimiento Poético de Maracaibo, organizador de la feria, demostró una vez más su capacidad para articular esfuerzos editoriales, comunitarios y literarios. Gracias a esta organización, y a la producción curatorial de Sultana del Lago Editores, cada libro presentado fue una celebración, una oportunidad para reconocer y visibilizar las múltiples voces que hoy narran la Venezuela real.
Con la presentación de El flaco invisible, Luis Rafael Medina reafirma su lugar como uno de los cronistas más agudos de la Venezuela urbana. Sus relatos, teñidos de lirismo, crítica social y humor sombrío, componen una cartografía emocional de lo que fuimos, lo que somos y lo que tal vez podamos volver a ser. En medio del apagón simbólico que parece cubrir la cultura nacional, voces como la suya encienden pequeñas luces que, juntas, pueden convertirse en hoguera.
